La mejor relación calidad-precio por 0,60 € (y casi lo dejamos pasar)
Hay experiencias en Hong Kong que cuestan cientos de euros.
Subir al Victoria Peak al atardecer. Sobrevolar la ciudad en helicóptero. Dormir en alguno de los hoteles más exclusivos frente al skyline.
Y luego está el Star Ferry.
Una experiencia que cuesta menos de lo que vale una botella de agua y que, sin exagerar, nos pareció una de las mejores cosas que hicimos en Hong Kong. Los dos. Y eso que llevábamos días viéndolo desde lejos, pensando: «bueno, es un ferry, ¿no?»
Porque a veces los grandes recuerdos de un viaje no llegan desde las atracciones más famosas ni desde los lugares más caros. A veces llegan desde una vieja embarcación de madera que lleva más de un siglo cruzando una de las bahías más espectaculares del planeta.
Y eso es exactamente lo que nos pasó cuando subimos a bordo del Star Ferry.
Si solo tenéis unos segundos, esto es lo que necesitáis saber:
Es el ferry histórico que conecta Kowloon con la isla de Hong Kong.
Lleva navegando por la Bahía Victoria desde finales del siglo XIX.
Cuesta apenas unos pocos dólares hongkoneses (0,60 €, para que os hagáis una idea).
El trayecto dura unos 10 minutos.
Ofrece algunas de las mejores vistas del skyline de Hong Kong.
Es una experiencia imprescindible tanto de día como de noche.
Nuestra valoración: ⭐⭐⭐⭐⭐ Imprescindible
| Dato | Información |
|---|---|
| 📍 Ubicación | Terminales de Central, Wan Chai y Tsim Sha Tsui |
| 🕒 Horario | Aproximadamente de 06:30 a 23:30 |
| ⏳ Duración del trayecto | 8-10 minutos |
| 💰 Precio | Desde 4,0 HKD por trayecto (0,47 € en piso inferior) |
| 🎫 Pago | Octopus Card o billete sencillo |
| ⭐ Imprescindible | Sí |
| 📸 Mejor momento | Puesta de sol (no os lo perdáis) |
| 🚇 Estaciones más cercanas | Central, Hong Kong, East Tsim Sha Tsui y Tsim Sha Tsui |
No es obligatorio, pero os lo recomendamos. Hong Kong es seguro, pero una urgencia médica allí os puede arruinar el viaje.
Nosotros nunca viajamos sin seguro, y en esta ocasión llevábamos dos opciones que son las reinas en el mundo hispanohablante: IATI Seguros y Heymondo.
Si no queréis liaros con comparaciones eternas, esto es lo que necesitáis saber:
Elegid IATI Seguros si queréis una cobertura de hurto (que te roben la mochila sin violencia) y lleváis mascota (tienen asistencia veterinaria). Su producto estrella, IATI Estrella, tiene cobertura médica ilimitada.
Elegid Heymondo si sois de los que viven pegados al móvil. Tienen la mejor app del mercado con chat médico 24/7 (podéis hacer videollamada con un doctor en segundos) y coberturas médicas de hasta 5.000.000 €.
Nuestro truco: Comparad precios rápidamente en ambos enlaces. La diferencia casi nunca supera los 10 €, así que id a la que os dé más buena espina.
👉 Heymondo
El Star Ferry no es simplemente un medio de transporte. Es uno de los grandes símbolos de Hong Kong.
Mucho antes de que existieran túneles submarinos, líneas de metro ultramodernas y puentes gigantescos, estos ferris ya conectaban ambas orillas de la Bahía Victoria transportando trabajadores, comerciantes y viajeros. Desde 1888 han formado parte de la vida cotidiana de la ciudad.
Mientras Hong Kong se transformaba en una de las metrópolis más impresionantes del mundo, los ferris seguían realizando exactamente el mismo recorrido.
Por eso, subir hoy al Star Ferry es algo más que desplazarse de un punto a otro. Es participar durante unos minutos en una tradición que lleva más de 130 años formando parte del alma de la ciudad.
Y eso se nota. Nada más verlo acercarse al muelle, con su característica combinación de colores verde y blanco, tuvimos la sensación de estar ante algo auténtico. Algo que ha sobrevivido al paso del tiempo mientras los rascacielos crecían a su alrededor.
Habíamos visto el ferry durante varios días. Desde el paseo marítimo de Tsim Sha Tsui. Desde los miradores de Central. Desde prácticamente cualquier punto de la bahía. Siempre aparecía navegando tranquilamente entre los gigantes de cristal que dominan el horizonte.
—Vamos hoy —dijo uno de nosotros mirando al otro.
—¿Ahora? —preguntó el otro.
—Sí, ahora.
Y ahí fuimos. A última hora de la tarde, justo cuando el sol comenzaba a descender detrás de los edificios de Hong Kong. Fue una de las mejores decisiones del viaje. De las que luego, al llegar al hotel, te miras y dices: «menos mal que lo hicimos».
Al embarcar, lo primero que nos llamó la atención fue lo sencillo que resulta todo. Nada de terminales enormes. Nada de procesos complicados. Nada de largas esperas. Compras el billete, atraviesas el acceso y en cuestión de minutos estás navegando.
El interior del ferry es sorprendentemente sencillo. No esperéis un barco turístico de lujo. Ni sillones cómodos. Ni grandes comodidades. El encanto del Star Ferry está precisamente en eso: en que sigue siendo un ferry de verdad. Funcional. Cotidiano. Auténtico.
Mientras buscábamos asiento junto a una ventana abierta, la brisa marina comenzaba a entrar suavemente en el barco. El motor arrancó. Las cuerdas se soltaron. Y poco a poco empezamos a alejarnos del muelle. Nos miramos con esa sonrisa de «esto promete».
Y entonces apareció la magia.
A medida que el ferry se adentra en la Bahía Victoria, el paisaje empieza a transformarse. Los edificios parecen crecer poco a poco. Las perspectivas cambian constantemente. Y el famoso skyline de Hong Kong comienza a desplegarse frente a ti como si fuera una enorme maqueta futurista.
Hong Kong tiene muchos miradores. Pero hay algo especial en contemplar la ciudad desde el agua. Los reflejos. El movimiento de las embarcaciones. La sensación de estar rodeado por algunos de los rascacielos más impresionantes del planeta. Todo adquiere una dimensión diferente.
Nosotros hicimos el trayecto durante la puesta de sol. Las fachadas de cristal comenzaban a teñirse de tonos dorados, anaranjados y rojizos. La luz rebotaba entre los edificios. Las sombras se alargaban sobre el agua. Y durante unos minutos entendimos perfectamente por qué la Bahía Victoria está considerada una de las vistas urbanas más espectaculares del mundo.
—Mira eso —dijo uno señalando el horizonte.
—Ya lo veo —respondió el otro, sin apartar la mirada.
De esas escenas que parecen diseñadas para una postal. Pero que en persona resultan todavía más impresionantes. Y lo mejor de todo es que estábamos disfrutándola por apenas unos céntimos de euro. Dos personas, una ventana abierta, el viento en la cara y el mejor atardecer de la ciudad.
Pasamos muy cerca de un junco, una de esas embarcaciones a vela más antiguas que existen. Son muy auténticos. A nosotros nos recuerdan a un barco pirata en todo regla, y la verdad es que no vamos muy desencaminados, porque estos barcos cumplieron esa función muchos años atrás.
Ahora son utilizados para el turismo, y seguro que debe ser una experiencia estupenda también, aunque probablemente mucho más cara.
—¿Te imaginas navegar en eso? —preguntó uno.
—Con lo que nos gustan los barcos piratas —respondió el otro riendo.
Mientras cruzábamos la bahía, apareció uno de ellos navegando relativamente cerca de nuestro ferry. Fue imposible no sacar la cámara. Sus características velas tradicionales destacan inmediatamente entre los modernos edificios de cristal.
Durante siglos, estos barcos fueron fundamentales para el comercio marítimo en toda Asia. Algunos incluso fueron utilizados por comerciantes, pescadores y piratas que recorrían la costa del sur de China. De hecho, cuando los observas por primera vez, es inevitable pensar en los barcos de aventuras que aparecían en las películas cuando éramos pequeños.
Hoy en día, la mayoría tienen un uso turístico, pero siguen aportando un toque histórico fascinante al paisaje de Hong Kong. Es una de esas imágenes que resumen perfectamente la esencia de la ciudad. Tradición y modernidad compartiendo el mismo espacio. Un antiguo velero chino navegando frente a algunos de los rascacielos más futuristas del planeta.
Hong Kong en estado puro.
Sí.
De hecho, si tuviéramos que recomendar una sola actividad por menos de 1 € en Hong Kong, probablemente sería esta. No es una atracción artificial creada para turistas. Es una experiencia auténtica, histórica y útil. Además, ofrece algunas de las mejores vistas de la Bahía Victoria por una fracción del precio de otros miradores o cruceros.
Si visitáis Hong Kong por primera vez, creemos que es absolutamente imprescindible.
Si queréis disfrutar al máximo del trayecto, intentad sentaros junto a una ventana abierta. La brisa marina forma parte de la experiencia. Además, las ventanas permiten sacar fotografías mucho mejores que las zonas interiores.
Nuestro consejo es sencillo:
Si salís desde Central hacia Tsim Sha Tsui, buscad asiento mirando hacia el skyline principal de Hong Kong Island.
Si hacéis el trayecto inverso, intentad situaros en el lado que quede orientado hacia Kowloon.
Aunque, sinceramente, durante un recorrido tan corto acabaremos moviéndonos varias veces para fotografiar ambos lados. Eso fue exactamente lo que hicimos nosotros. Y creemos que prácticamente todos los viajeros terminan haciendo lo mismo.
La gran pregunta. ¿Merece más la pena hacerlo de día o de noche?
Después de haber visto Hong Kong en diferentes momentos del día, nuestra respuesta es sencilla.
Si solo vais a hacerlo una vez: elegid la puesta de sol.
Para nosotros es, sin ninguna duda, el momento perfecto. La ciudad comienza a iluminarse poco a poco. Los rascacielos reflejan los últimos rayos de sol. El cielo cambia constantemente de color. Y durante unos minutos podéis disfrutar al mismo tiempo de las vistas diurnas y nocturnas. Es un espectáculo impresionante.
Además, es el momento ideal para hacer fotografías. La luz suele ser mucho más suave y favorecedora que durante las horas centrales del día.
¿Y por la noche?
También merece muchísimo la pena. Hong Kong posee uno de los skylines iluminados más espectaculares del planeta. Ver miles de ventanas encendidas reflejándose sobre la Bahía Victoria tiene algo hipnótico. Especialmente si coincidís con el espectáculo de luces Symphony of Lights. La ciudad parece convertirse en una gigantesca pantalla luminosa.
Si tenéis tiempo, sinceramente haríamos ambos trayectos. El precio es tan reducido que compensa repetir la experiencia. Nosotros, de hecho, ya estamos pensando en volver a subir de noche.
Una de las cosas que más nos gusta del Star Ferry es que sigue siendo un transporte pensado para los habitantes de Hong Kong. No es una atracción turística creada para los visitantes. Es un ferry que millones de personas utilizan cada año para desplazarse entre ambas orillas de la Bahía Victoria.
Y precisamente por eso la experiencia resulta tan auténtica. Mientras esperas para embarcar, a tu alrededor verás trabajadores regresando a casa, estudiantes, viajeros con maletas, turistas con cámaras y vecinos que realizan ese mismo trayecto prácticamente a diario.
Durante apenas diez minutos compartes una pequeña parte de la rutina de Hong Kong. Y eso, para nosotros, tiene muchísimo valor.
Actualmente existen dos rutas principales que conectan Kowloon con la isla de Hong Kong.
Central ⇄ Tsim Sha Tsui
Es la ruta más popular y también la que recomendamos para la mayoría de viajeros.
Conecta el distrito financiero de Central con el paseo marítimo de Tsim Sha Tsui.
Además de ser la más práctica, ofrece algunas de las mejores vistas del skyline durante todo el recorrido.
Fue precisamente la que utilizamos nosotros.
Wan Chai ⇄ Tsim Sha Tsui
La segunda línea conecta Wan Chai con Tsim Sha Tsui.
Es una opción muy interesante si tienéis previsto visitar el Hong Kong Convention Centre o la zona oriental de la isla.
Aunque las vistas siguen siendo espectaculares, suele ser algo menos utilizada por los turistas.
Si nos preguntaran cuál es la mejor relación calidad-precio de Hong Kong, probablemente responderíamos sin pensarlo: el Star Ferry.
En una ciudad donde los hoteles, restaurantes y atracciones pueden alcanzar precios bastante elevados, resulta casi surrealista que una experiencia tan bonita cueste tan poco.
Cuando nosotros hicimos el trayecto desde Central hasta Tsim Sha Tsui pagamos poco más de 5 dólares hongkoneses por persona (adulto en piso superior). Al cambio eran apenas 0,60 €. Menos de lo que cuesta un café. Menos de lo que cuesta una botella de agua. Menos incluso que muchos transportes urbanos de Europa.
Y sin embargo estábamos disfrutando de una de las mejores panorámicas de toda la ciudad.
Estos son los precios oficiales actuales 2026 (por trayecto sencillo):
| Ruta | Piso superior (adulto) | Piso superior (niño 3-12 años) | Piso inferior (adulto) | Piso inferior (niño) |
|---|---|---|---|---|
| Central ↔ Tsim Sha Tsui | 5,0 HKD (0,60 €) | 3,0 HKD (0,35 €) | 4,0 HKD (0,47 €) | 2,5 HKD (0,29 €) |
| Wan Chai ↔ Tsim Sha Tsui | 5,0 HKD (0,60 €) | 3,0 HKD (0,35 €) | 4,0 HKD (0,47 €) | 2,5 HKD (0,29 €) |
Recuerda que los precios varían ligeramente dependiendo de:
Día laborable o festivo (los festivos y fines de semana pueden costar 1 HKD más por trayecto).
Piso superior o inferior (el superior ofrece mejores vistas y cuesta 1 HKD más).
Ruta elegida (Central o Wan Chai tienen el mismo precio).
Horario diurno o nocturno (a partir de las 23:30 hay un suplemento de 1 HKD).
Tarjetas y descuentos:
Con Octopus Card pagáis exactamente la misma tarifa.
Los mayores de 65 años pagan solo 2,0 HKD (0,23 €) en cualquier piso y ruta.
Los menores de 3 años viajan gratis (acompañados por un adulto).
Aun así, aunque cojáis el piso superior en hora punta y en festivo, sigue siendo una de las actividades más económicas que podéis hacer en Hong Kong. Por menos de 1 € os lleváis una de las vistas más icónicas del mundo. ¿Se puede pedir más?
Comprar el billete es muy sencillo. En las terminales encontraréis máquinas automáticas donde podéis adquirir el ticket antes de embarcar. Tradicionalmente era necesario introducir el importe exacto, algo bastante habitual en Hong Kong durante muchos años.
Sin embargo, la inmensa mayoría de viajeros utilizan actualmente la famosa Octopus Card. Si vais a pasar varios días en Hong Kong, nuestra recomendación es clara: conseguid una. La utilizaréis constantemente. Metro. Tranvías. Autobuses. Tiendas. Supermercados. Y, por supuesto, también en el Star Ferry.
Os ahorraréis tiempo y evitaréis preocuparos por llevar monedas encima.
Para estar conectados sin depender del WiFi público, llevamos una eSIM.
¿Qué es? Un chip digital que se instala en vuestro móvil escaneando un código QR. Llegáis a Hong Kong, encendéis el móvil y ya tenéis internet. Sin buscar tiendas, sin cambiar tarjetas, sin complicaciones.
Pagar 0,60 € por el ferry está genial. Pero si vuestro banco os cobra comisión por cada pago en dólares hongkoneses, el ahorro se va al garete.
Por eso llevamos Revolut y N26. Nos permiten pagar sin comisiones por cambio de divisa y con el tipo de cambio real .
Nuestro truco: Llevamos las dos. N26 para pagar con tarjeta (sin límite de gasto) y Revolut para retirar efectivo en cajeros (hasta 200 €/mes gratis) .
Ambas son gratuitas en su plan básico.
👉 Revolut
👉 N26
Nos pasó exactamente eso. Cuando el ferry llegó a Tsim Sha Tsui nos quedamos con una sensación muy clara. Diez minutos saben a poco. Mucho más cuando tienes delante uno de los skylines más impresionantes del planeta.
El Star Ferry es perfecto para cruzar la bahía y disfrutar de unas vistas espectaculares, pero si os apetece vivir una experiencia más completa, existen diferentes cruceros que permiten contemplar Hong Kong desde el agua durante mucho más tiempo.
Algunos incluyen cena. Otros coinciden con el espectáculo Symphony of Lights. Incluso hay embarcaciones tradicionales inspiradas en los antiguos juncos chinos que navegan por la bahía al atardecer.
Nosotros todavía no hemos hecho ninguno, pero es una de las experiencias que tenemos apuntadas para nuestro próximo viaje a Hong Kong.
Cruceros más recomendables en la Bahía Victoria:
Crucero Symphony of Lights: La opción más popular. Permite contemplar desde el agua el famoso espectáculo de luces que ilumina los rascacielos de Hong Kong cada noche. Ideal para quienes visitan la ciudad por primera vez.
Crucero nocturno por la Bahía Victoria: Perfecto para disfrutar del skyline completamente iluminado. La atmósfera cambia por completo cuando cae la noche y miles de luces comienzan a reflejarse sobre el agua.
Paseo en junco tradicional: Una de las experiencias más fotogénicas de Hong Kong. Navegar a bordo de una embarcación inspirada en los antiguos barcos chinos mientras los rascacielos se elevan alrededor es una de esas imágenes que difícilmente se olvidan.
Crucero con cena: Si buscáis una experiencia más especial, existen opciones que combinan navegación y gastronomía. Puede ser una buena idea para celebrar una ocasión especial o simplemente para disfrutar de una perspectiva diferente de la ciudad.
Los precios varían mucho según la duración y el tipo de embarcación (lujosa, tradicional o rápida).
Si después de leer esto os han entrado ganas de hacer un crucero por la bahía o probar alguna de las otras actividades que mencionamos, os recomendamos echar un vistazo a Trip.com y Klook.
Trip.com: Es una de las plataformas de viajes más grandes del mundo (cotiza en Nasdaq desde 2003) y tiene precios muy competitivos para atracciones, vuelos y hoteles en Asia.
Klook: Especializada en experiencias y actividades en Asia. Tiene una app muy intuitiva y ofertas exclusivas para cruceros, excursiones y atracciones como el Peak Tram.
Ambas son fiables, con cancelación gratuita en muchas actividades y atención al cliente en español. Merece la pena comparar precios entre las dos antes de reservar.
👉 Cruceros en Hong Kong en Trip.com
👉 Cruceros en Hong Kong en Klook.
¿Merecen la pena los cruceros?
Si vuestro presupuesto es ajustado, el Star Ferry es más que suficiente para disfrutar de la Bahía Victoria. Pero si disponéis de tiempo extra en Hong Kong y os gusta contemplar las ciudades desde el agua, probablemente sí. Pocas ciudades del mundo tienen un frente marítimo tan espectacular como Hong Kong. Y verlo desde el centro de la bahía es una experiencia completamente distinta que observarlo desde tierra firme.
Una de las ventajas del ferry es que conecta dos de las zonas más interesantes de Hong Kong.
Si llegáis a Tsim Sha Tsui
Encontrarás algunos de los lugares más famosos de Kowloon:
Es una zona perfecta para pasear durante horas. Especialmente al atardecer. Nosotros, después de bajar, nos perdimos un rato por el paseo marítimo viendo cómo las luces de la ciudad se encendían poco a poco.
Si llegáis a Central
Estarás en pleno corazón financiero de Hong Kong.
Muy cerca podrás visitar:
Dos mundos completamente diferentes separados por apenas diez minutos de navegación. A nosotros nos encantó perdernos por Hollywood Road buscando algún pequeño anticuario.
Si lo único que buscáis es llegar rápido al otro lado de la bahía, tanto el metro como el ferry son excelentes opciones.
Sin embargo, nuestra recomendación es clara: al menos una vez, utilizad el Star Ferry. El metro es más rápido para desplazamientos largos por la ciudad. Pero el ferry convierte un simple trayecto en una experiencia turística. Además, las vistas de la Bahía Victoria durante la travesía son imposibles de disfrutar desde el subsuelo.
✔ Llevad la Octopus Card preparada para agilizar el acceso.
✔ Intentad viajar fuera de las horas punta si buscas fotografías tranquilas.
✔ Sentaos junto a una ventana abierta.
✔ No os quedéis únicamente sentados; moveos por el ferry para obtener diferentes perspectivas.
✔ Consultad el tiempo antes de ir. Los días despejados ofrecen vistas espectaculares.
✔ Aprovechad para combinar el trayecto con un paseo por la Avenida de las Estrellas.
Si alguien nos preguntara cuáles son las experiencias imprescindibles de Hong Kong, el Star Ferry estaría sin duda en la lista.
Y no porque sea la más espectacular. Ni la más moderna. Ni la más exclusiva. Precisamente, por lo contrario. Porque sigue siendo genuino. Porque forma parte de la vida cotidiana de la ciudad. Porque cuesta prácticamente nada. Y porque ofrece unas vistas que muchos miradores de pago querrían tener.
Hay actividades mucho más famosas. Mucho más caras. Mucho más promocionadas. Pero pocas representan tan bien el espíritu de Hong Kong como estos viejos ferris cruzando la Bahía Victoria desde hace más de un siglo.
Para nosotros es uno de esos pequeños grandes imprescindibles que convierten un viaje normal en un viaje memorable.
Y cuando el ferry atracó, nos miramos y supimos que no habíamos cruzado una bahía. Habíamos cruzado el tiempo. Por 0,60 €.
¿Y vosotros? ¿Habéis subido al Star Ferry o lo tenéis en vuestra lista para vuestro próximo viaje a Hong Kong?
Contadnos en los comentarios si os animáis a probarlo o si ya lo habéis hecho. ¡Y si os ha gustado el artículo, compartidlo con alguien que esté planeando un viaje a Hong Kong!
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Somos Marta y Javi, dos locos por conocer el mundo y amantes de la fotografía.
Hemos pisado los 5 continentes y siempre viajamos por libre. El objetivo de este blog, es que veas que viajar por libre es más sencillo de lo que piensas. Te explicamos cómo hacerlo, te dejamos enlaces de interés, algún descuento y sobre todo te animamos a que lo hagas por ti mismo. Vivirás una aventura y te ahorrarás mucho dinero.
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