Festival de Hielo de Harbin
El festival de hielo más grande e importante del mundo. Un lugar mágico, lleno de ilusión y fantasía.
Tabla de contenidos
Hay lugares que te gustan.
Hay lugares que te impresionan.
Y luego está el Festival de Hielo de Harbin.
Un lugar que desafía cualquier lógica.
Un lugar que parece existir únicamente en películas, videojuegos o en la imaginación de un niño.
Porque una cosa es que te digan que en el norte de China construyen castillos de hielo.
Y otra muy distinta es encontrarte frente a una ciudad entera levantada con bloques extraídos directamente del río Songhua, iluminada por millones de luces de colores y rodeada por temperaturas que pueden bajar fácilmente de los -30°C.
La primera vez que cruzamos las puertas de Ice & Snow World nos quedamos completamente en silencio.
No porque no hubiera nada que decir.
Sino porque simplemente no sabíamos cómo procesar lo que estábamos viendo.
Torres de decenas de metros de altura.
Palacios gigantescos.
Puentes iluminados.
Catedrales de hielo.
Toboganes imposibles.
Esculturas monumentales.
Todo construido únicamente con hielo y nieve.
Y lo más increíble es que nada de eso es permanente.
Cuando llega la primavera, todo desaparece.
Se derrite.
Y unos meses después vuelve a construirse desde cero.
Por eso visitar Harbin en invierno no es simplemente ver una atracción turística.
Es presenciar algo efímero.
Una obra de arte gigantesca que solo existe durante unas pocas semanas al año.
Y precisamente ahí reside gran parte de su magia.
El Festival de Hielo de Harbin en 1 minuto
Ubicación: Harbin, provincia de Heilongjiang (noreste de China)
Nombre oficial: Harbin International Ice and Snow Festival
Cuándo se celebra: Entre finales de diciembre y finales de febrero (las fechas varían ligeramente cada año)
Horario habitual: Mañana hasta aproximadamente las 21:00 h
Tiempo recomendado: Entre 5 y 8 horas
Temperatura habitual: Entre -15°C y -35°C
Entrada: Variable según la temporada y el año
Merece la pena: Absolutamente sí
Mejor momento para visitarlo: Llegar sobre las 13:00 h y quedarse hasta después del encendido de luces
¿Qué es exactamente el Festival de Hielo de Harbin?
El Festival Internacional de Hielo y Nieve de Harbin es considerado el festival de esculturas de hielo más grande y espectacular del mundo.
Cada invierno, miles de trabajadores extraen enormes bloques de hielo del río Songhua, que permanece completamente congelado durante meses.
Con ellos construyen una auténtica ciudad temporal.
Y cuando decimos ciudad, no estamos exagerando.
Ice & Snow World ocupa cientos de miles de metros cuadrados.
Es tan grande que en ocasiones cuesta recordar que todo lo que tienes delante está hecho únicamente de agua congelada.
Algunas construcciones superan los 40 metros de altura.
Otras reproducen monumentos famosos de todo el planeta.
Y cada edición cambia completamente de temática.
Eso significa que el festival nunca es exactamente igual dos años seguidos.
Es una de las razones por las que muchos viajeros chinos vuelven una y otra vez.
La historia detrás del festival
Aunque hoy es uno de los eventos invernales más famosos del mundo, sus orígenes son sorprendentemente humildes.
Todo comenzó en los años 60, cuando los habitantes de Harbin colocaban linternas de hielo iluminadas con velas durante las celebraciones del Año Nuevo chino.
Aquellas sencillas lámparas terminaron evolucionando poco a poco hasta convertirse en esculturas cada vez más complejas.
Décadas después, la ciudad decidió convertir aquella tradición local en un gran evento internacional.
Y el resultado ha sido espectacular.
Actualmente participan escultores llegados de decenas de países.
Cada invierno se utilizan cientos de miles de metros cúbicos de hielo y nieve.
Y millones de personas visitan Harbin para contemplar este gigantesco mundo congelado.
La sensación al entrar: como descubrir un Disneyland helado
Si tuviéramos que describir Ice & Snow World con una sola frase sería esta:
Imagina Disneyland, pero construido completamente con hielo.
Puede sonar exagerado.
Hasta que lo ves.
Castillos iluminados.
Torres imposibles.
Palacios de fantasía.
Puertas monumentales.
Escaleras de hielo.
Toboganes gigantes.
Todo parece diseñado para despertar la misma sensación que teníamos cuando éramos niños.
La de descubrir algo imposible.
La de mirar a nuestro alrededor con los ojos completamente abiertos.
La de no saber hacia dónde mirar primero.
Y eso es exactamente lo que ocurre aquí.
Cada pocos metros aparece una nueva estructura que supera a la anterior.
Cuando crees que ya has visto lo más impresionante del recinto, giras una esquina y aparece otro castillo todavía más grande.
O una réplica de algún monumento mundial.
O una construcción tan enorme que parece desafiar las leyes de la física.
La palabra que más repetimos durante nuestra visita fue probablemente:
—»¿Pero cómo han hecho esto?»
Y sinceramente…
Todavía no tenemos una respuesta.
Nuestra primera impresión al verlo
Recordamos perfectamente el momento.
El cielo estaba cubierto.
El aire era tan frío que dolía al respirar.
Las pestañas empezaban a congelarse.
Y aun así no podíamos dejar de sonreír.
Porque delante de nosotros aparecía una de las imágenes más surrealistas que hemos visto en China.
Y eso que después de muchos viajes por el país pensábamos que pocas cosas podían sorprendernos.
Nos equivocábamos.
Harbin todavía tenía un as bajo la manga.
Y vaya si lo tenía.
Porque el Festival de Hielo no se parece a nada que hayas visto antes.
Ni siquiera las fotografías consiguen transmitir su verdadera escala.
Hay que estar allí.
Sentir el frío.
Escuchar el crujido de la nieve bajo las botas.
Ver cómo el vapor sale de tu respiración.
Y contemplar esas gigantescas construcciones elevándose sobre el horizonte blanco.
Solo entonces entiendes por qué tanta gente considera este lugar una de las experiencias invernales más increíbles del planeta.
Las esculturas más impresionantes del Festival de Hielo de Harbin
Una de las cosas que más nos sorprendió del festival fue que resulta imposible verlo todo.
Y no porque falte tiempo.
Sino porque cada rincón esconde algo nuevo.
Cuando crees que ya has encontrado la estructura más espectacular, aparece otra todavía más grande.
Y después otra.
Y otra más.
La sensación es parecida a recorrer una ciudad gigantesca donde cada edificio ha sido diseñado para sorprender.
Durante nuestra visita hubo dos construcciones que nos dejaron completamente boquiabiertos.
La primera fue un enorme sello de hielo considerado uno de los más grandes del mundo.
La segunda, una gigantesca recreación del Coliseo Romano.
Ver semejantes estructuras hechas únicamente con hielo resulta difícil de asimilar.
Sobre todo cuando observas los detalles.
Ventanas.
Columnas.
Escaleras.
Arcos.
Todo tallado con una precisión increíble.
Y lo más impresionante es pensar que unos meses después no quedará absolutamente nada.
Solo agua.
El trabajo invisible detrás de cada escultura
Cuando observamos las construcciones solemos fijarnos únicamente en el resultado final.
Pero detrás de cada castillo de hielo hay miles de horas de trabajo.
Durante semanas, centenares de trabajadores cortan enormes bloques directamente del río Songhua congelado.
Algunos pesan varios cientos de kilos.
Después se transportan hasta el recinto y comienzan a ensamblarse como si fueran piezas gigantes de Lego.
Por la noche, las temperaturas extremas actúan como un pegamento natural.
El agua se congela casi instantáneamente.
Y poco a poco empiezan a surgir torres, murallas, puentes y palacios.
Muchos visitantes piensan que se trata de simples esculturas.
Pero la realidad es que algunas construcciones son auténticos edificios temporales.
Se puede caminar por dentro.
Subir escaleras.
Cruzar pasarelas.
Y contemplar el festival desde diferentes alturas.
Cuando llega el atardecer: el momento que cambia completamente la experiencia
Si solo pudiéramos dar un consejo sobre el Festival de Hielo de Harbin sería este:
No te marches antes del atardecer.
Porque es entonces cuando ocurre la magia.
Durante el día, el hielo muestra su lado más puro.
Transparente.
Brillante.
Natural.
El sol se refleja sobre las esculturas y permite apreciar todos los detalles.
Pero cuando el cielo empieza a teñirse de naranja…
Todo cambia.
Poco a poco las sombras se alargan.
La temperatura cae aún más.
Y el recinto entero parece contener la respiración.
Hasta que llega el momento.
Las luces se encienden.
Y el festival se transforma.
El espectáculo nocturno: cuando Harbin se convierte en un cuento de fantasía
Es difícil describir con palabras lo que sucede cuando cae la noche.
De repente, los castillos comienzan a iluminarse.
Azul.
Rosa.
Verde.
Morado.
Rojo.
Miles de luces LED ocultas dentro del hielo convierten cada construcción en una gigantesca lámpara de colores.
Lo que durante el día parecía una ciudad de hielo…
Por la noche parece una ciudad de cristal.
La sensación es tan surrealista que cuesta creer que sea real.
A nuestro alrededor aparecían templos chinos iluminados.
Torres gigantes.
Palacios sacados de un cuento.
Puentes que brillaban en mitad de la oscuridad.
Y todo ello rodeado por un paisaje completamente blanco.
Si de día parecía un parque temático congelado, de noche se convierte en algo todavía más especial.
Un escenario de fantasía.
Un decorado imposible.
Un lugar que parece diseñado para hacerte sonreír.
Nuestra hora favorita para hacer fotografías
Mucha gente llega únicamente por la noche.
Y aunque entendemos perfectamente el motivo, creemos que es un error.
Nuestra recomendación es entrar a primera hora de la tarde.
Así podrás disfrutar tres escenarios completamente distintos:
De día
Perfecto para apreciar los detalles del hielo.
Las fotografías salen mucho más limpias.
Hay menos gente.
Y las esculturas muestran mejor sus texturas.
Durante el atardecer
Probablemente el momento más fotogénico.
La luz cálida del sol se mezcla con el hielo creando tonos dorados y anaranjados espectaculares.
De noche
El famoso espectáculo de luces.
El momento más mágico.
Y también el más concurrido.
Si solo vas a pasar una tarde en el festival, intenta quedarte desde las 13:00 hasta las 20:00 aproximadamente.
Así vivirás las tres versiones del parque.
Y créenos.
Parecen lugares completamente distintos.
Cómo sobrevivir a los -30°C (y seguir disfrutando)
Aquí llega la parte seria.
Porque sí.
El festival es espectacular, pero también es uno de los lugares más fríos que hemos visitado jamás.
Durante nuestra estancia las temperaturas rondaban los -20°C durante el día. Y por la noche bajaban fácilmente de los -30°C.
No es un frío normal. Es un frío que se cuela por cualquier rendija. Un frío que congela las pestañas. Que convierte la respiración en una nube constante. Y que puede arruinar completamente la experiencia si no vas preparado.
Lo imprescindible
- Botas de invierno impermeables.
- Calcetines térmicos.
- Ropa interior térmica.
- Pantalones de nieve o varias capas.
- Plumífero de calidad.
- Gorro que cubra las orejas.
- Braga térmica o bufanda.
- Guantes para temperaturas extremas.
El truco que mejor nos funcionó:
Llevar varias capas finas en lugar de una sola muy gruesa.
Cuando entras en cafeterías, restaurantes o zonas interiores, agradecerás poder quitarte ropa fácilmente.
Porque en Harbin el contraste entre interior y exterior puede superar los 50 grados de diferencia.
Los famosos toboganes de hielo
Sí.
Existen.
Y sí.
Son tan divertidos como parecen.
Dentro del recinto hay enormes toboganes construidos completamente con hielo. Te lanzas sentado sobre un flotador y desciendes a toda velocidad.
La sensación es parecida a una mezcla entre una montaña rusa y un parque acuático. Solo que con temperaturas polares. Nosotros nos reímos como niños.
Aunque también vivimos algún momento de tensión. Porque mientras bajábamos a toda velocidad, algunas personas cruzaban delante de las pistas sin demasiada preocupación. Y por un instante pensamos que acabaríamos llevándonos a alguien por delante. Por suerte quedó solo en una anécdota.
Pero demuestra perfectamente el ambiente desenfadado y festivo que se respira en el parque.
Mucho más que esculturas
Aunque las construcciones son las protagonistas absolutas, el Festival de Hielo de Harbin ofrece bastante más.
Dependiendo de la edición puedes encontrar:
- Bicicletas sobre hielo.
- Trineos.
- Espectáculos culturales.
- Actividades familiares.
- Exposiciones artísticas.
- Fotografía y caligrafía.
- Eventos del Año Nuevo chino.
- Natación en aguas heladas.
- Pesca sobre hielo.
E incluso algo que nos parece muy curioso: Bodas colectivas sobre nieve y hielo. Sí, varias parejas casándose al mismo tiempo en uno de los lugares más fríos del planeta.
Hay que reconocer que pocas fotos de boda pueden competir con eso.
Cómo llegar al Festival de Hielo de Harbin
Aunque Harbin se encuentra en el extremo noreste de China, llegar es mucho más sencillo de lo que parece.
La mayoría de viajeros internacionales suelen llegar desde Pekín, una ruta muy popular durante el invierno.
En avión
El aeropuerto internacional de Harbin Taiping conecta con numerosas ciudades chinas.
Los vuelos desde Pekín duran aproximadamente dos horas.
También existen conexiones desde Shanghái, Cantón, Shenzhen, Chengdu y otras grandes ciudades del país.
En tren de alta velocidad
Para quienes disfrutan viajando por China en tren, existe una excelente conexión ferroviaria.
Desde Pekín, el trayecto ronda las cinco horas dependiendo del servicio elegido.
Además de cómodo, permite contemplar cómo el paisaje va transformándose poco a poco en un auténtico escenario invernal.
¿Cuánto tiempo dedicar al festival?
La respuesta rápida sería:
Más del que imaginas.
Cuando empezamos a planificar la visita pensábamos que tres o cuatro horas serían suficientes.
Nos equivocábamos completamente.
Entre recorrer las diferentes zonas, hacer fotografías, subir a las estructuras, probar actividades y disfrutar del espectáculo nocturno, acabamos pasando prácticamente todo el día allí.
Nuestra recomendación es reservar: Entre 6 y 8 horas.
Así podrás verlo con calma y disfrutar tanto del día como de la noche.
Qué ver cerca del Festival de Hielo de Harbin
Muchos viajeros visitan Harbin únicamente por el festival.
Y es un error.
La ciudad tiene mucho más que ofrecer.
Calle Central (Zhongyang Dajie)
La avenida más famosa de Harbin.
Una elegante calle peatonal llena de edificios históricos de influencia rusa.
Pasear por aquí durante una nevada parece sacado de una postal navideña.
Catedral de Santa Sofía
Probablemente el edificio más emblemático de la ciudad.
Su enorme cúpula verde recuerda mucho más a Rusia que a la imagen tradicional que solemos tener de China.
Es uno de esos lugares que sorprenden porque rompen completamente nuestros esquemas sobre el país.
Río Songhua congelado
Durante el invierno se convierte en un gigantesco parque de ocio al aire libre.
Aquí encontrarás motos de nieve, trineos, bicicletas sobre hielo y actividades que difícilmente verás en otras ciudades.
Isla del Sol
Además del famoso mundo de hielo, esta zona alberga numerosas esculturas de nieve gigantescas durante el invierno.
Es el complemento perfecto para quienes quieren profundizar aún más en la experiencia.
Errores que debes evitar
Después de nuestra experiencia hay varios errores que intentaríamos evitar si volviéramos.
Llegar únicamente de noche
Te perderás gran parte de la belleza natural del hielo.
Subestimar el frío
Probablemente el error más común.
Y también el que más puede arruinar la experiencia.
No llevar baterías extra
Las bajas temperaturas descargan los móviles y cámaras muchísimo más rápido de lo habitual.
Ir con prisas
El festival es enorme.
Intentar verlo deprisa solo consigue que termines agotado.
No planificar pausas para entrar en calor
Un chocolate caliente a tiempo puede marcar la diferencia.
Consejos útiles para disfrutar al máximo
✔ Lleva calentadores químicos para manos y pies.
✔ Protege la cámara o el móvil del frío extremo.
✔ Utiliza crema hidratante y protector labial.
✔ Compra las entradas con antelación si viajas durante el Año Nuevo Chino.
✔ Llega después de comer y quédate hasta el encendido de luces.
✔ Lleva una mochila pequeña con bebida caliente.
✔ Dedica tiempo a simplemente observar.
A veces estamos tan pendientes de hacer fotografías que olvidamos disfrutar del momento.
¿Merece la pena visitar el Festival de Hielo de Harbin?
Rotundamente sí.
Y lo decimos después de haber recorrido gran parte de China.
China está llena de lugares impresionantes.
Templos milenarios.
Montañas espectaculares.
Ciudades futuristas.
Paisajes imposibles.
Pero Harbin juega en otra categoría.
Porque no existe nada parecido.
No es un monumento histórico.
No es una maravilla natural.
No es una gran ciudad.
Es una mezcla de arte, ingeniería, creatividad, fantasía y resistencia al frío extremo.
Una combinación que difícilmente encontrarás en otro lugar del mundo.
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¿Qué es con un par de maletas?
Somos Marta y Javi, dos locos por conocer el mundo y amantes de la fotografía.
Hemos pisado los 5 continentes y siempre viajamos por libre. El objetivo de este blog, es que veas que viajar por libre es más sencillo de lo que piensas. Te explicamos cómo hacerlo, te dejamos enlaces de interés, algún descuento y sobre todo te animamos a que lo hagas por ti mismo. Vivirás una aventura y te ahorrarás mucho dinero.
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